PORQUE ABANDONE MI PAIS Y MI FAMILIA

adelitaLa peregrinación de Alma la Mexicana

Alma vino de D.F. menos que un año atrás con su hijo de siete años, Angel. Ellos viven aquí en Barrio Libre y ella es un voluntaria aquí a Casa Maria.

Me llamo Alma y vivo en uno de los estados mas grandes y mas violentos de la republica mexicana, el estado de México.

Donde ser una mujer que trabaja implica un riesgo constante, ya que todos los días tengo que salir a las 4 de la mañana para dirigirme a mi empleo, que queda, a 2 horas 30 minutos aproximadamente de camino, tengo que caminar 10 minutos de mi casa hasta el lugar donde pasa el transporte, durante ese corto tiempo, camino siempre viendo de reojo esperando que no venga nadie tras de mi, poniendo atención a todo sonido, esperando no escuchar el silbido que alerta a los rateros, avisando, que se acerca una víctima, a la cual, podrán despojar de sus pertenencias, y si te resistes hasta de tu vida.

Un lugar donde la desaparición y el asesinato de mujeres es tan común, que hoy en día no hay una alerta.

Un lugar donde el salario mínimo va de entre 500 y 900 pesos y por semana (equivale a unos 70 dólares x semana) donde las jornadas laborales van de 8 horas a 11 horas diarias por 6 días a la semana.

Un lugar donde el miedo, la falta de empleo, la violencia y la incertidumbre, me han orillado a abandonar a mi familia y el país donde nací.

He tenido que dejar todo aquello que me rodeaba e inmigrar solo con mi pequeño hijo y la esperanza de poderle dar una vida mas tranquila.

He llegado a este país con la fortuna de tener un empleo donde el dueño me a recibido sin yo saber una palabra en ingles.

Donde hay un lugar que me provee de alimento para mi hijo y para mi, sin mirar si tengo papeles o no (Casa Maria) y que ahora me a permitido escribir estas letras.

Yo no soy un criminal, un violador o un narcotraficante.

Yo, solo soy parte de las miles de mujeres, en todo el mundo, que emigran para escapar de la violencia, la pobreza y la desesperación que existe en nuestros países de origen.

Yo solo quiero trabajar.

Mi jefe – gracias por darme empleo.

Brian y Casa Maria – gracias por proporcionarme alimentos.

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Alma came from Mexico City less than a year ago with her seven year old son Angel and lives just down the street from Casa Maria in Barrio Libre. She is a volunteer here at Casa Maria.

My name is Alma and I am from one of the biggest and most violent states of the republica mexicana, the state of Mexico, where to be a woman that works implies a constant risk.

Every day, I left my house at 4am to go to work. The bus ride took two hours and thirty minutes. It took 10 minutes to walk from my house to the bus stop. During this short walk I always had my eyes wide open, looking so that no one came from behind me. I listened to every sound, waiting to hear a whistle that might alert thieves of the possibility of another victim of a robbery, and if you resist it could cost you your life.

This is a place of desperation and assassination of women that is very common but not widely advertised.

This is a place where the minimum wage is between 500 and 900 pesos per week (approximately 70 dollars) and where workers work 8 to 11 hours a day, 6 days a week.

This is a place where the fear, the lack of employment, the violence and the uncertainty pushed me to the limit so that I abandoned my family and the country where I was born.

I have had to leave all that I have known and immigrate with my little son with the hope of giving him a better, less intense life.

Upon arriving in this country I had the good fortune of finding a job where the owner received me without knowing a word of English. And where I found a place that provided my son and I with food without asking for papers (Casa Maria) and that now is allowing me to write these words.

I am not a criminal, a lawbreaker, or a narcotraficante.

I am only one of thousands of women in the world who immigrate to escape the violence, the poverty, and the desperation that exists in our countries of origin.

I only want to work.

I want to thank my boss who has given me work, and I want to thank Brian and all at Casa Maria for helping us with food.

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